Irene Balazone
Nací y crecí en Buenos Aires (Argentina), en una familia que comenzaba a dar sus primeros pasos en la dieta naturista. Me nutrí de las bondades de una buena alimentación y sus propiedades curativas desde pequeña. Estudié en la Universidad de Buenos Aires, Licenciatura en Nutrición, que ahora complemento con un máster en estudios biológico-naturistas en España, donde actualmente vivo.
Alimentación
Actualmente imparto talleres y realizo consultorías individuales de nutrición basadas en la observación y revisión de los hábitos alimencición y de vida en general, apoyandome con herramientas actuales que considero muy eficaces como la alimentación viva y la nutrición ortomolecular
Siento la alimentación, como parte de nuestro aprendizaje, una manera importante de conocernos y despertar a nuevas vivencias internas. Concibo el descubrimiento de los sentidos como una manera de desarrollar nuestra sensibilidad y así abrirnos a un nuevo mundo, una nueva percepción de la realidad en la que todo es posible.
"Nuestra alimentación es una manera de re-conectarnos con la naturaleza y de comprender que somos parte de ella."
Una alimentación basada en el reino vegetal y mineral, “llena de vida”, nos impulsa a vibrar de manera más sutil, a sentirnos llenos de una energía que nos potencia
En el caso de mi profesión, trato de comprender la experiencia de cada persona, entender su entorno y desde la alimentación y el movimiento apoyarla para re-aprender el modo de conectarse con lo natural con el fin de comprender y aliviar sus enfermedades y dolores.
Yoga
El yoga me cambió la vida, me centró. Y me dió herramientas para vivir en ese centro, para saber que era lo que queria. Y para conocerme un poco más, porque hasta ese momento no sabía hasta qué punto me estaba destruyendo a mi misma.
Cuando empecé a descubrir donde estaba mi mente, pude comenzar a dirigir mejor mi energía para lograr mis objetivos.
El yoga nos enseña a respetarnos, a amarnos. Es una manera de nutrirnos, una manera de relacionarnos con los demás, una manera de pensar, de movernos, de respirar… y eso es la vida.
Parto y crianza natural
Puedo definir mi embarazo y el nacimiento de nuestros 2 hijos mellizos, Gabriel y Belén, como la experiencia más intensa y profunda de mi vida hasta ahora. El modo en que el embarazo potenció mis miedos internos y me obligó a trabajar con ellos me hizo re-aprender muchas cosas. En el maravilloso parto en casa tuve una gran sensación de entrega, un a convicción de que mi vida estaba en manos de algo superior a mi que me sostenía y en el cual confiaba y confío con todo mi ser.
Me di cuenta de que el modo en que el personal de los centros hospitalarios trata a las embarazadas tiene mucho que ver con un intento de control a través de el miedo, y descubrí desde mi experiencia que sus argumentos a favor del miedo son equivocados y muy alejados a nuestra verdadera naturaleza. El proceso del embarazo y el parto fue enriquecedor para mi, me hizo comprender que mi cuerpo es una creación maravillosa, que vive en esos momentos una increible metamorfosis a unos ritmos perfectos que simplemente hay que saber observar sin presiones.
Después de muchas ecografías que aseguraban sin lugar a dudas que venían dos varones, tras el feliz nacimiento de Gabriel, que nació en primer lugar, la vida nos regaló una maravillosa sorpresa: ¡En segundo lugar nació una niña!
La enorme energía que explotó dentro de mi y de nuestra casa fue de triunfo y de renacimiento. De triunfo por el logro de haber tenido un parto maravilloso y respetado, sin intervenciones de ningún tipo. De renacimiento porque no solo nacieron nuestros bebés ese día, sino que yo sentí que mi vida comenzaba de nuevo; mi nueva vida como madre.
Desde muy pequeña siento el núcleo familiar como una de las estructuras más necesarias para el crecimiento del Ser Humano, y sin embargo nunca lo había experimentado tan fuerte como en el momento de enfrentarnos, juntos, al cuidado de nuestros maravillosos hijos.
